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Parroquia San Francisco de Asís - Parral

E n C o n f i a n z a

                    PLAN DE FORMACIÓN ORDEN FRANCISCANA SEGLAR
           ORIGEN DE LA ORDEN FRANCISCANA SEGLAR                                                              
La Fraternidad de la Orden Franciscana Seglar (O.F.S.) a modo de promover la Espiritualidad Franciscana Seglar entre los habitantes de la ciudad de Parral
y sus alrededores, y en honor a los 800 años del Carisma franciscano, se está
dando un ciclo de temas titulado: "Francisco de Asís la historia de un hombre 
libre y alegre" .Estos Capítulos se pueden escuchar en las distintas radios 
nuestra ciudad de Parral.
                                                                                                                                                                                                                           
Los temas son los siguientes:
                                                                                                                                                                          
  1. Ha nacido un niño rebelde.
  2. Mal estudiante y peor comerciante.
  3. La avenrtura de la guerra, terminó.
  4. Un largo reposo en cama.
  5. De nuevo la locura de la guerra.
  6. Un lío dificil de desenredar.
  7. Novia para Francisco.
  8. Como un limosnero más-
  9. Hay que reparar una Iglesia.
  10. Un loco por las calles de Asís.
  11. Sin herencia, sin dinero, sin ropa.
  12. El primer compañero de locura.
  13. Un grupo crece.
  14. Los locos de Asís en Roma.
  15. Una bendición para una locura.
  16. Líos con el Obispo.
  17. Clara una muchacha rebelde.
  18. No basta con rezar.
  19. La manía de ser pobre.
  20. Frente al emperador.
  21. Se prohibe la tristeza.
  22. Evangelio para ladrones.
  23. ¿Basta dinero, señor cura?.
  24. El camino de la revolución.
  25. La gente vale más.
  26. Todos nos equivocamos.
  27. Misioneros a pesar de todo.
  28. Palabras para el no cristiano.
  29. Noche buena, noche nueva.
  30. Una señal para el monte Alverna.
  31. La dura prueba final.
  32. El último viaje de Asís.
  33. La hermana muerte.
  34. Un santo acabadito de nacer.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
                                            


 
 En tiempos de San Francisco ya existían asociaciones seglares de tipo penitencial,  muy variadas y sin conexión entre ellas, surgidas, por lo general, a la sombra de hombres santos,  monasterios, canónigos o movimientos religiosos. También los movimientos evangélicos o  pauperistas, católicos o no, contaban con este tipo de rama secular, e Inocencio III aprobó la forma de vida de algunas de ellas, como los Humillados de Milán (1201)  y los Pobres Católicos (1212).

Los Penitentes, por tanto, ya existían individual y corporativamente, antes que
San Francisco  fundara el Orden de los Hermanos y Hermanas de la Penitencia, que así se llamó en un principio. Él mismo y sus compañeros, antes de la aprobación de la Regla, se autodenominaban  "Penitentes de Asís". Por tanto, no puede decirse que él fuera el fundador de todos,  aunque sí de aquellos que, animados por el ejemplo y la predicación suya y de sus hermanos,  quisieron llevar una vida más austera y evangélica, sin abandonar sus casas  y sus compromisos familiares o laborales.

Puesto que la predicación de los hermanos menores consistía en exhortar
a la conversión  o "penitencia", no es de extrañar que pronto surgieran en torno a ellos un núcleo de seglares deseosos de vivir como penitentes en sus propias casas.

La idea de fundar la Orden franciscana seglar parece que le vino a Francisco a raíz  de una predicación en Cannara (1212), cuando muchos de sus habitantes, hombres y mujeres, querían marcharse con él. Según el autor del Anónimo de Perusa, muchos casados decían a los hermanos: "Tenemos esposas y no nos permiten abandonarlas, Enseñadnos, pues, un camino para poder salvarnos". Y fue entonces cuando "fundaron una Orden que se llama de Penitentes, y la hicieron confirmar por el sumo Pontífice".

Que san Francisco fundó la Orden de los Penitentes o Terciarios lo dicen todas las fuentes primitivas, empezando por fray Tomás de Celano, el cual, al describir poéticamente en su Vida Primera (1228-29) los primeros frutos de la predicación itinerante del Santo y de sus compañeros, añadía que “por todas partes resonaban himnos de gratitud y de alabanza, tanto que muchos, dejando los cuidados de las cosas del mundo, encontraron, en la vida y en la enseñanza del beatísimo padre Francisco, conocimiento de sí mismos y aliento para amar y venerar al Creador.
 
Mucha gente del pueblo, nobles y plebeyos, clérigos y legos, tocados de divina
inspiración, se llegaron a San Francisco, deseosos de militar siempre bajo su dirección y magisterio.
 
Cual río caudaloso de gracia celestial, empapaba el santo de Dios a todos ellos con el agua de sus carismas y adornaba con flores de virtudes el jardín de sus corazones.
¡Magnífico operario aquél! Con sólo que se proclame su forma de vida, su Regla
y doctrina, contribuye a que la Iglesia de Cristo se renueve en los creyentes de
uno y otro sexo, y triunfe la triple milicia de los que se han de salvar”. Y concluye:
“A todos daba una norma de vida y señalaba con acierto el camino de salvación,
según el estado de cada uno".

Poco después, fray Julián de Spira (1232-1235) veía en las tres iglesias restauradas por Francisco el signo de las tres Órdenes que él fundó, dando “ley” a cada una, y explicaba que “la primera quiso que el nombre de Hermanos Menores fuese, en medio están las Pobres Señoras, y Penitentes de uno y otro sexo abraza la Orden Tercera”. De la Orden de los Penitentes dirá en otro momento que “no es de mediocre perfección, y está abierto a clérigos y laicos, vírgenes y continentes y casados, y comprende, para su salvación, a ambos sexos”.

También la Leyenda de los Tres Compañeros relaciona las tres Ordenes fundadas por él y confirmadas cada una “en su momento, por el sumo pontífice"
con las tres iglesias que restauró, y con la Santísima Trinidad, de la que
el santo fue muy devoto. San Buenaventura, por su parte, dice que "numerosas
personas, inflamadas por el fuego de la predicación, se comprometían a las
nuevas normas de penitencia según la forma de vida recibida del hombre
de Dios"; y explica que dicho estado de vida estaba abierto a clérigos
y seglares, vírgenes y casados de ambos sexos y que fue San Francisco
quien determinó que se llamaran "Hermanos de la Penitencia".
El mismo cardenal Hugolino, siendo papa, escribía a Santa Inés de
Praga en junio de 1238 y hacía referencia a las tres Órdenes fundadas
por el santo, entre ellas "los colegios de penitentes".

Hasta nosotros ha llegado el llamado "memorial de propósitos" una Regla de
la Orden de los Hermanos y Hermanas de la Penitencia que se dice comenzada
en el año 1221. Que fue fundada por san Francisco ese año lo confirman el
beato Francisco de Fabriano en la segunda mitad del siglo XIII, y la Crónica
de los XXIV Generales en el s. XIV. Así pues, lo más probable es que la decisión
de fundar una orden para seglares la tomara Francisco en 1221, durante la
celebración del capítulo general o de las esteras, de acuerdo con los ministros
y demás religiosos. Probablemente fue entonces cuando se dio el visto bueno
al proyecto, dejando para más adelante la redacción de un memorial o regla,
en espera de que el santo y el cardenal Hugolino pudiesen elaborarlo juntos,
cosa que se hizo, según parece, el verano siguiente, en Florencia.

La intervención del cardenal protector de la Orden, futuro papa Gregorio IX, en la redacción de la regla para los Penitentes está confirmada por algunos
testimonios. Fue el mismo Hugolino, según la Chronica Minor” de un fraile de Erfurt, quien “dió confirmación pontificia a las dos órdenes que Francisco había fundado, la de las Pobres Damas consagradas y la de los Penitentes, una orden esta que abraza a ambos sexos y a clérigos, casados, vírgenes y continentes”. Y el bien informado biógrafo de Gregorio IX decía que "en
el periodo en que fue obispo de Ostia, Hugolino instituyó y llevó a término
las nuevas Órdenes de los Hermanos de la Penitencia y de las Hermanas
Reclusas". Y añade: “Y también guió a la Orden de los Menores, cuando esta
se movía con paso vacilante, elaborando para ellos una nueva Regla y dando
forma, de ese modo, a aquel movimiento aún informe, designando a San
Francisco como ministro y jefe”.

Hoy nadie pone en duda que el cardenal Hugolino, protector de la Orden,
ayudó de manera decisiva a San Francisco a dar un orden jurídico a la segunda
y a la tercera orden por él fundadas.

Los penitentes franciscanos, considerados "Hermanos y Hermanas de la III
Orden de San Francisco" por Gregorio IX poco después de la muerte del Santo,
experimentaron enseguida un notable crecimiento junto con los hermanos
Menores. El 18 de agosto de 1289, el papa franciscano Nicolás IV, con la bula
"Supra Montem", les dió una nueva Regla, que estuvo en vigor durante siglos,
hasta que León XIII la actualizó con la bula "misericors Dei Filius" del
30 de mayo de 1889.

Después del Concilio Vaticano II, en un clima de mayor compromiso y de mayor
autonomía, reconocida a las organizaciones seglares comprometidas
especialmente en la vida cristiana y en el apostolado, con la aportación
de destacados terciarios de todo el mundo, se redactó la Regla actual,
que el papa Pablo VI aprobó con la bula "Seraphicus Patriarca"
del 4 de junio de 1978.

La Tercera Orden Franciscana, o la Orden Franciscana Seglar, como hoy se llama, ha dado la Iglesia un gran número de Santos y Beatos. Entre los literatos, artistas y científicos que han dado su nombre a la Orden conviene destacar a Giotto, Dante, Palestrina, Perosi, Galileo, Galvani, Volta, Cristobal Colón, Lope de Vega, etc., todos personajes que, haciendo honor a San Francisco, han dado testimonio de su gran intuición de hacer asequible a todos su estilo de vida religiosa.                                                                            
 
 
PARROQUIA SAN FRANCISCO DE ASÍS
HERMANOS FRANCISCANOS
 
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